Derribando muros

Derribar es accionar

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes” -Confucio

Iniciar con el significado del titulo de este artículo “Derribando muros”.

La palabra “derribar” significa tirar o hacer caer al suelo a algo o alguien, generalmente con fuerza o por una acción impulsada.

La palabra “muros” es una pared que se construye que por lo general forma parte del exterior de un edificio o estructura.

“Derribando muros” implica que hay cosas que debemos hacer caer que hemos construido durante nuestra vida, algo negativo, que nos está afectando no solo nuestro interior sino también nuestro exterior. Cuando hablo del interior me refiero a tu salud mental, tu tranquilidad, tu paz. Y cuando hablo del exterior me refiero a las personas y compromisos que tienes a tu alrededor.

Por eso quiero que te alistes y tengas listas tus herramientas de construcción, ropa usada, y una mentalidad de cambio, porque estamos a punto de iniciar día a por día a derribar ciertas cosas que se han hecho “muro” en nuestras vidas y eso no permite que nosotros salgamos y tampoco que personas entren.

Derribando el desánimo

“Solo por que hayas fracasado una vez, no significa que vayas a fracasar en todo” -Anónimo.

El primer muro del que quiero hablarte es el “desánimo” y eso es falta de ánimo, energía o fuerza para hacer algo.

Nosotros en medio del desánimo:

He estado mucho tiempo desanimado, y sé lo que significa el desánimo que siempre viene cargado de tristeza, muchas veces ocurre por las situaciones o resultados en la vida. Tal vez te sientes fracasado porque algo no salió como pensabas, y viene el enemigo a atacarte recordándote eso todos los días, o quizás son las palabras de algún familiar, jefe o amigo que te han traído al desánimo.

¿Cómo está tu corazón hoy?

Debes procesar tus sentimientos, y decir “sí, me siento desanimado” o “no me siento bien”. Necesito que seas vulnerable y que seas sincero contigo mismo porque sino no podremos avanzar a lo largo de estos días. No está mal que te sientas triste, desanimado por algo que ha pasado. Lo que sí está mal es que NO procedas a derribar ese muro en tu vida.

Dios en medio del desánimo:

Hay algo muy lindo en medio de todo esto, y claramente no se trata de nosotros, se trata de Dios.

Quiero que entiendas esto: en medio de tanto caos, dolor y tristeza, ¿sabías que Dios está ahí contigo? Mientras lloras, mientras te sientes mal, mientras no entiendes nada de lo que pasa. Dios está ahí.

Dios quiere que salgamos del desánimo. En su Palabra nos dice que tiene planes de bien y no de mal para nosotros. Los procesos de la vida son parte de, pero no son la meta final. Y en la Biblia vemos muchas personas gozándose en medio de las circunstancias difíciles y no fue por que eran sobrenaturales. NO. Eran personas que en medio de todo conflicto sabían derribar sus muros y dejar que Dios construya y destruya lo que tenga que hacer.

Quiero animarte y decirte que hay esperanza en medio de todo lo que hacemos, que Dios está contigo, que no estás sol@, Dios tiene un plan y propósito con tu nombre. Tu familia, amigos, iglesia y Dios quieren verte feliz, alegre y animado, porque en Cristo somos más que vencedores. ¿Lo crees? Derriba el desánimo hoy.

Derribando la pereza

Hubo un tiempo en que la tristeza se consideraba un pecado mortal, pero después fue sustituida por la pereza. “Clima” (2020), Jenny Offill

¿Quién no ha tenido pereza alguna vez en su vida? ¡TODOS! Si te soy sincero, he tenido pereza en distintas áreas de mi vida, hasta de ir a la iglesia (sí, soy un pecador). Tal vez te estés riendo, pero es cierto. La pereza ataca todas las áreas de nuestras vidas, laboral, personal, familiar, etc.

La pereza se define como la falta de ganas de trabajar o de hacer cosas, es como una falta de disposición.

Déjame mencionarte dos de las muchas causas de la pereza:

#1 Falta de motivación: Muchas veces no tener objetivos claros y ninguna motivación favorece que este muro de la pereza se construya. Cuando no hay motivación, no hay razón para continuar y la pereza triunfa. Quiero recomendarte que te propongas objetivos y metas, no pierdas de vista eso.

#2 Sentimiento de incapacidad: La pereza ataca cuando pensamos que no somos lo suficiente “buenos” y empiezan pensamientos de “¿para qué hacer las cosas si no soy bueno para eso'”. Ten cuidado con este muro. También pasa cuando estamos demasiado cansados, no dormimos bien y tenemos incapacidad para hacer las cosas por no cuidarnos. Quiero recomendarte que descanses. Es importante tener suficiente energía para empezar a hacer las cosas que a veces nos dan pereza. Ten una vida saludable, come bien y practica ejercicio. Eso te va a ayudar a tener una buena actitud, disposición y energía.

Dios y la pereza:

La pereza es el enemigo de la creatividad y Dios es un Dios creativo. Totalmente. La pereza y Dios no se llevan porque Dios quiere que siempre estemos trabajando, descansando y viviendo una vida saludable y feliz. Dios quiere que seamos efectivos en todas las áreas de nuestra vida por eso debemos derribar la pereza, por que eso ataca muchas áreas de nuestra vida: nuestro tiempo, talento. La pereza produce aburrimiento lo que se torna en un círculo vicioso que promueve el no hacer esfuerzo, y crea muros ante todo los planes y propósitos que Dios tiene para tu vida.

Derribando la mentalidad perdedora

“Los perdedores renuncian cuando fallan, los ganadores fallan hasta que triunfan” -Anónimo.

Hay una historia en la Biblia que me encanta, y es la historia de David cuando enfrenta a Goliat. Si nunca has escuchado esta historia te invito a leerla en 1 Samuel 17. La historia resumida es que había un gigante que nadie del pueblo de Israel podía enfrentarlo. Todos tenían miedo y una mentalidad perdedora. Pero en la historia apareció un personaje: un pastor de ovejas que ni siquiera era guerrero y era el más pequeño de su familia. Él fue solamente al campo de batalla a dejar comida a sus hermanos. Pero mas allá de todo, ¿sabes que tenía él? Una mentalidad ganadora. Le molestó mucho enterarse que nadie se enfrentaba a este gigante, por sus miedos, inseguridades. Claramente todo el pueblo de Israel tenía una mentalidad perdedora con excepción de él.

Y hoy hay que vencer este “muro” o este “gigante” de la mentalidad perdedora. David luchó con el gigante siendo un pequeño pastor de ovejas y pudo ganar. Él ganó por dos razones: primero porque Dios estaba con él y segundo porque tenía una mentalidad de ganador.

Un ganador:

#1 Lucha para conseguir la victoria: David antes de luchar, primero, derribó sus “muros” para tener valentía y obtuvo el respaldo de Dios.

#2 Nunca es egoísta, siempre piensa en los demás: David pensó en su pueblo, en como todos tenían miedo y una mentalidad perdedora.

#3 El ganador brilla: brillamos para darle gloria y honra a Dios, el perdedor solo se apaga.

#4 El ganador sabe de dónde viene y cuál es la clave de su victoria: El respaldo de nuestra mente viene de Dios, debemos encomendar todos nuestros pensamientos a Él.

¿Qué batallas hay en tu mente que debes ganar?

¿Qué muros debes derribar hoy en tus pensamientos?

Dios promete darte la victoria, siempre y cuando estemos alineados a Su Voluntad.

Derribando el orgullo

“Lucifer era un ángel muy hermoso que por orgullo se rebeló contra a Dios, queriendo ser como Él, y fue denigrado como castigo, junto con el ejército de ángeles rebeldes que arrastró consigo, siendo desde ese momento reconocido como un ángel caído”

El orgullo implica darnos méritos a nosotros mismos por algo que Dios hizo. El orgullo toma toda la honra y gloria que solo a Dios le pertenece y la hace nuestra. Es en esencia una auto adoración hacia nosotros mismos.

Y quiero mencionar la historia de un general del ejercito de Siria de hace muchos años atrás. Su nombre era Naamán. Era una persona grande, las personas lo tenía en alto estima. Pero este hombre era leproso. Por lo que fue a donde un profeta de Dios para buscar su sanidad. Y el profeta ni siquiera lo recibió sino que lo envía a bañarse a un río. Dios estaba tratando el “muro” del orgullo con él. Más allá de su enojo y la humillación que sintió, obedeció. Se fue al río a sumergirse 7 veces como había mandado el profeta para que se sanara. Y quedó sano al instante de romper con su orgullo.

Dios no solo trató con su necesidad física sino que también trató con su corazón para derribar el muro del orgullo. Naamán entendió que para vencer el orgullo tenía que darle el lugar que Dios merece en su corazón. El orgullo produce auto destrucción. Por eso, debemos cuidarnos de este muro porque la mayoría de oportunidades no nos deja perdonar; no nos deja demostrar amor u otros sentimientos, pero, sobre todo, impide una comunicación y posición sana con Dios.

¿Habrá orgullo en tu corazón que le quita el primer lugar a Dios? ¿Habrá cosas que no has perdonado o personas a las que no le has pedido perdón, que te han lastimado?

Recomendación: Orar y ponerse de acuerdo con Dios. Pídele ayuda al Espíritu Santo para obtener sabiduría y arrepentimiento genuino y así, tomar la decisión de pedir perdón a Dios y a quienes te rodean. Haz una lista de personas que debes pedirle perdón y busca la manera para hacerlo de forma real. Perdónate a ti mismo, pídele perdón a Dios y dale el lugar que Él merece.

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