Como resolver Conflictos

Así que una de las habilidades más importantes que se debe aprender es cómo resolver conflictos. Es esencial para la felicidad. Si no sabes cómo resolver conflictos, estarás cargando con ellos la mayor parte de tu vida, lo que te hará sentirte miserable. Puedes ser rico, atractivo, exitoso, talentoso, pero si tus relaciones no funcionan, todo se vuelve un caos. 

Lo que me gusta mucho de la Biblia es que es muy honesta. Dios reconoce que tendremos conflictos en nuestra vida, porque el mundo está destrozado. Pero es Dios, a través de las Escrituras, quien nos dice cómo resolverlos.

Dios no nos dejó solo las dos primeras partes “nunca devuelvan mal por mal” dijo: Vivan en paz con todos y nos da dos advertencias: Dice “si es posible… y en cuanto dependa de ustedes.” 

Dios dice Yo reconozco que hay personas con las que no puedes vivir en paz. No quieres conflictos, no quieres guerra, no quieres discusiones, pero sucede. “Si es posible.” Algunas veces es imposible. “En cuanto dependa de ustedes.” No puedes controlar las reacciones de otras personas. Las únicas que puedes controlar son las tuyas. 

¿Por qué quiere Dios que vivamos en paz con todos? Porque los conflictos no resueltos tienen tres reacciones devastadoras en la vida:

1. Bloquean mi comunión con Dios. La Biblia dice que no puedes amar a Dios y no amar a tu prójimo como a ti mismo. No puedes estar en armonía con Dios y no estar en armonía con las personas en tu vida. 

2. Obstaculizan mis oraciones. Impide que las oraciones sean contestadas. Una y otra vez en las Escrituras dice que cuando tengo un conflicto, y cuando hay pecado, cuando no hay armonía en mi vida, todo eso bloquea mis oraciones. 

3. Obstaculizan mi felicidad. No puedes ser feliz y estar en conflicto al mismo tiempo. Cuando el conflicto entra por la puerta de enfrente, la felicidad  sale por la puerta trasera.

Toma la iniciativa. Este es el primer paso bíblico para resolver conflictos, es el punto de arranque. No esperes que ellos vengan a ti. Ve tú. Tú eres el pacificador. No ignores el conflicto. No lo niegues, ni lo escondas debajo de la alfombra. No pretendas que el conflicto no existe.

¡El tiempo no cura nada! Si el tiempo lo curara todo, podrías ir al médico y sentarte en la sala de espera y serías sanado. Realmente, el tiempo empeora las cosas. Cuando tienes una herida abierta y no la curas, comienza a supurar. Se puede volver gangrena. Te puede arrancar un brazo o puede tomar tu vida. 

Los problemas se vuelven peores cuando los ignoras. El enojo se vuelve resentimiento y el resentimiento se vuelve amargura. Conocemos personas mayores de setenta, ochenta y noventa años que están amargadas porque no resolvieron un conflicto en su tiempo y se han perdido muchos años de felicidad. Eso es insensato.

Tal vez lo has estado posponiendo por semanas, meses, o hasta por años. Ha llegado el momento de planear una reunión con quien tienes el conflicto. Para esto, antes escoge el tiempo correcto, el lugar correcto, ora antes de la reunión y hazlo con actitud positiva. 

Toma la iniciativa y enfréntalo directamente. El conflicto no se resolverá solo. Tienes que lidiar intencionalmente con él. Ten valor y enfrenta el miedo. No te cubras.

Confiesa tu parte en el conflicto. Este es el segundo paso bíblico para la resolución de conflictos. Es lo que hago primero. Ellos pueden estar el 99 por ciento equivocados y tú solamente el uno por  ciento. Confiesa ese uno por ciento, a eso se le llama humildad. Empieza por ti. No empieces condenando, no empieces acusando. 

En lugar de acusar, de atacar o de culpar, comienza con humildad y enfrenta tu parte. Todos tenemos cosas ocultas. Todos ocultamos cosas y Jesús nos enfrenta a esto en el Sermón del Monte.

Hazte estas preguntas: ¿Estoy siendo agradecido en esta relación? ¿Estoy siendo insensible? ¿Estoy siendo demasiado sensible? ¿Estoy siendo exigente?

Más relaciones, matrimonios y amistades mueren, sobretodo, por la inflexibilidad. No quiero moverme. No quiero dar el primer paso. No quiero mostrar un poco de humildad.

¿Sabes cuál es la excusa número uno para el divorcio hoy día? Las personas dicen: “Es que somos incompatibles.” No hay tal cosa como la incompatibilidad. Todas las parejas se pueden llevar bien si crecen. Si dejan de ser egoístas. 

Escucha al que está herido. La gente lastimada, lastima. Si alguien te está lastimando te garantizo, que es porque alguien lo lastimó. Así que tienes que escuchar el dolor en medio del conflicto.

Si quieres tener conexión con las personas, tienes que comenzar con sus necesidades y eso significa que tienes que comenzar con sus heridas.

Dios nos dio dos oídos y una boca por un motivo, hay que escuchar más y hablar menos. Esa es la clave para empezar a difuminar un conflicto, al comprender de dónde vienen las personas, sus circunstancias, antecedentes, sus perspectivas, su temperamento… tienes que escuchar. Escuchar las heridas del otro.

Al hacerlo, te darás cuenta de que pronto tendrás la habilidad de hacer algo que no podrías hacer en tus fuerzas. Cuando escuchas las heridas de las personas, hay dos áreas que necesitas considerar de manera muy especial: las dudas y los temores de los otros.

Todos tenemos dudas y temores y muchas veces en un conflicto golpeamos el miedo o la duda de alguien y es por eso que de pronto el conflicto se sale de las manos.

Considera la perspectiva del otro. Tienes este momento cuando intencionalmente cambias el enfoque de tus propias necesidades, tu punto de vista, y empiezas a ver las necesidades de los demás. 

La Biblia dice que debemos ver desde la perspectiva de la otra persona, incluso un proverbio chino sugiere primero buscar comprender y después buscar ser comprendidos.

Pero ¿Cómo lo haces? ¿Cómo consideras la perspectiva de la otra persona? Velando no solo por tu perspectiva, sino por la de la otra persona. Velar en griego es scopos, que es como tener algo en la mira. Un microscopio, un telescopio. Tienes algo en la mira, te enfocas en su perspectiva.

Entonces te darás cuenta de que eres más como Cristo, cuando pones atención en las necesidades de los demás.

No sé tú, pero yo no soy así de altruista. También tengo necesidades y pienso ¿qué hay de mis necesidades en medio de esto? La respuesta es darnos cuenta de qué hay un Dios en el Cielo, un Padre que está ahí para darse cuenta de nuestras necesidades.

No estás solo, él cuida de ti, para que puedas ayudar a otros.

Decir la verdad con tacto. Puedo decir la verdad, pero si no estoy hablando con amor, estoy del lado equivocado. Nunca uses la verdad como un garrote. Puede ser verdad, pero no la uses para golpear a las personas en la cabeza. Eso solo se permite en el Internet todo el tiempo. No hagas eso. Di la verdad con tacto.

En otras palabras, las palabras insensatas lastiman, las palabras sabias, sanan. Nunca llegas al punto estando enojado. Si no lo dices con tacto, no será recibido. La verdad sin amor se resiste. La verdad envuelta en amor, se recibe. 

La gente crece más rápido, cambia más rápido, cambia más fácilmente cuando es envuelta en amor. 

La gente debe confiar en ti antes de que tú les puedas decir la verdad. Y ellos aprenden a confiar en ti cuando les pruebas que los amas, que los aceptas. Cuando pruebas eso, entonces puedes decir cosas que normalmente no dirías, pero tienes que amarlos antes de decir la verdad.

Esta habilidad radica en aprender a atacar el problema más que atacar a la persona. La mayoría de nosotros nunca aprendemos eso, por lo que discutimos y pasamos por el conflicto atacando a la persona y no al problema.

Arreglar el problema, no la culpa. Tenemos una cierta cantidad de energía emocional. En una conversación, cuando se está tratando de resolver un conflicto, puedes usar esa energía para solucionar la culpa o puedes usarla para solucionar el problema. No tienes la energía suficiente para ambas cosas. 

Así que primero tienes que preguntar ¿qué es lo más importante para mí? Culparlo o resolver el conflicto. 

No importa lo enojado que estés, no trates de intimidar con ira. No trates de amenazar a la gente a hacer lo correcto. No funciona.    

La Biblia dice que no uses la malicia ni la calumnia. ¿Qué es malicia? ¿Qué palabras son maliciosas?  Son palabras que están diseñadas para lastimar. Hay ciertas cosas que puedes decir que sabes que lastimarán a esa persona. Y sabes muy bien cuáles son. Presionas sus botones. 

¿Qué es una calumnia? No insultes. No digas nombres desagradables. No etiquetes. No minimices. El minimizar es lo más bajo que puedes hacer como un ser humano. Las personas pequeñas minimizan a la gente. Cuando minimizas a alguien estás mostrando lo pequeño que es tu corazón. Solo la gente pequeña minimiza a la gente. La gente grande hace sentirse grande a las personas. 

Enfócate en la reconciliación, no en la resolución. Hay una gran diferencia en esto. La reconciliación significa restablecer la relación. Resolución significa resolver todos los asuntos. Ya no tener desacuerdos. Ya no tener problemas.

Lo segundo no sucederá porque en algunas cosas nunca estarán de acuerdo. No hay nadie en el planeta que esté de acuerdo contigo en todo. Nadie. 

La realidad es que todos somos muy diferentes. Tenemos personalidades diferentes. ¿Has notado eso? Los hombres y las mujeres somos diferentes. Así es que no estaremos de acuerdo en todo. También las edades y las personalidades difieren. Nunca encontrarás a alguien que en todo esté de acuerdo contigo, así que renuncia a eso. 

¿Se puede tener una relación llena de amor sin tener que estar de acuerdo en todo? Claro que sí. Puede haber reconciliación sin solucionar todas las cosas porque siempre habrá temas en los que estén en desacuerdo.

Si aprendes a estar en desacuerdo sin ser desagradable, a eso se le llama sabiduría. 

Si aprendes que puedes tener unidad sin tener uniformidad, eso se llama sabiduría. Si aprendes a caminar mano con mano sin tener que verse ojo con ojo, eso se llama sabiduría.   

Ya conoces los pasos, pero eso no hará la diferencia sino, el ponerlo en práctica.

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